En los artículos pasados hemos demostrado lógicamente la necesidad de que exista un ser eterno, inteligente  y perfecto. Esta vez el argumento es un poco más existencial y relacionado con la experiencia humana.

Argumento moral

El argumento moral se basa en la existencia de valores y deberes morales objetivos para demostrar la existencia de Dios. Que algo sea objetivo quiere decir que es independiente de lo que la gente piense o perciba. Decir que hay valores morales objetivos significa que algo es bueno o malo independientemente de si algún ser humano lo cree o no. En cambio algo subjetivo, como lo dice su nombre, es algo que depende del sujeto y de su percepción o punto de vista. Una forma sencilla de presentar el argumento es la siguiente:

Si Dios no existe, no existe la moral objetiva.

La moral objetiva sí existe.

Por lo tanto, Dios existe.

A la primera premisa se le puede objetar que la moral puede ser objetiva basada en distintas fuentes sin Dios: la evolución, la psicología, la sociabilidad humana, los procesos históricos de la humanidad, etc. Sin embargo, a lo largo de la historia de la filosofía se han intentado desarrollar sistemas morales objetivos sin Dios y todos han fracasado.

El sentido de los valores morales no puede yacer en cada uno ni en la sociedad, porque sería un fundamento subjetivo. Decir  “la esclavitud está mal” tendría el mismo valor que decir “mi helado favorito es el de chocolate”, una mera expresión de una preferencia personal, porque siempre habrá gente que no esté de acuerdo con esa opinión o tenga preferencias diferentes.

Se podría decir que la moral no es meramente subjetiva, sino producto de una intersubjetividad, de una convención social, que se tomaría en cuenta lo que la mayoría de una sociedad con buena voluntad decidiera que es bueno y se harían leyes con base en la opinión de la mayoría. Sin embargo, esto tampoco proveería una sólida base moral objetiva y no arbitraria. La suma de subjetividades no hace una objetividad. Por ejemplo, si la mayor parte de una sociedad decidiera que un sector de la población es el enemigo de la nación y que hay que meterlos en campos de concentración, no habría un fundamento objetivo, externo o anterior a la ley o a la convención social, al cual apelar para decir que debe existir la igualdad y la universalidad de derechos humanos. Esta “buena voluntad” que hace falta para poder decidir lo que es bueno necesitaría apoyarse en un criterio externo del bien.

Desde un punto de vista naturalista, los valores morales sólo son un subproducto derivado de la evolución. “Somos máquinas para propagar ADN (…) Es el único propósito de todo ser viviente” afirma el científico ateo Richard Dawkins (The Ultraviolet Garden). Así como un grupo de monos puede exhibir un comportamiento cooperativo y altruista porque la evolución ha determinado que es conveniente para la supervivencia de su especie, también los Homo sapiens tienen comportamientos similares por las mismas razones. Algunas acciones, como la violación o el incesto pueden no ser biológica o sociológicamente convenientes, así que, a través de la evolución, se han convertido en tabúes. Sin embargo, eso no demuestra para nada que la violación o el incesto estén realmente moralmente mal, porque estas cosas ocurren todo el tiempo en el reino animal. Desde un punto de vista estrictamente ateo, no hay nada realmente malo en violar a alguien.

“Dichas acciones, aunque perjudiciales para sus víctimas, no son más injustas o inmorales que si hubieran sido hechas por un animal a otro. Un halcón que atrapa un pez del mar lo mata, pero no lo asesina; y otro halcón que le quita el pez de las garras del primero lo arrebata, pero no lo roba – porque ninguna de estas acciones está prohibida. Y exactamente las mismas consideraciones se aplican a las personas que nos estamos imaginando”. -Richard Taylor, Ethics, Faith, and Reason

Ahora, si bien es cierto que algunos aspectos del origen de nuestros valores morales pueden ser explicados evolutiva, histórica, sociológica y psicológicamente, esto no significa que no existan valores objetivos correspondientes en la realidad. El hecho de que descubramos gradualmente los valores morales a lo largo de la historia no quiere decir que sean inventados. Estaríamos cometiendo una “falacia genética” (negar una idea basándose en su origen) confundiendo el origen subjetivo de nuestros juicios morales y los valores objetivos a los cuales los juicios se refieren. Esto nos lleva a defender la segunda premisa: “la moral objetiva sí existe”.

El fundamento de la moral objetiva

Así como en nuestra experiencia sensorial percibimos una realidad de objetos físicos, en nuestra experiencia moral percibimos la existencia de valores morales objetivos. Es imposible salirnos de nuestras percepciones sensoriales para verificar su veracidad. Del mismo modo es imposible verificar la validez de nuestras percepciones morales. Sin embargo, racionalmente debemos confiar en nuestras percepciones, sean sensoriales o morales. Independientemente de nuestra educación, religión o cultura nacemos con una ley moral natural grabada en nuestras conciencias, que nos dicen que ciertas acciones están mal (por ejemplo robar). Si a ti te roban algo, te vas a sentir molesto y vas a reclamar apelando a un sentido universal de justicia. Incluso los niños pequeños nacen con este profundo sentido innato de justicia. Nuestro sentido de bien y mal en el fondo apunta hacia una fuente trascendente de la moral, que llamamos Dios.

El orden moral objetivo es real e independiente de que lo reconozcamos o no. De la misma forma que asumimos la existencia del mundo y del orden que existe en la naturaleza, aunque no lo podamos “demostrar”, también asumimos el orden moral objetivo. El orden moral además es eterno, en el sentido de que si algo está mal hoy, también lo estuvo hace 500 años y lo estará en 500 años en el futuro. La esclavitud siempre estuvo mal, incluso si hubo una época en la que nadie la reconocía como mala.

Ahora, los únicos seres portadores de valores morales intrínsecos son las personas, porque para que un acto sea moral, debe ser libre, voluntario y con propósito. Sin embargo, los valores morales son eternamente válidos y no pueden residir en personas finitas y temporales. Tampoco ha pasado nunca que una persona finita haya realizado en sí todo el valor moral, o sea no ha existido una persona finita que sea perfecta en todo su obrar. En términos filosóficos: el ideal moral nunca ha sido actualizado por completo en el mundo finito, y sin embargo éste existe en el mundo finito. ¿Pero cómo puede algo ser objetivo y válido sin existir? Si el ideal moral es válido en la realidad, debe ser completamente realizado en un ser que es personal y eterno. A este ser personal y eterno lo llamamos Dios.

Muchas veces se critica a las religiones porque en la historia han servido como instrumentos para justificar cosas malas como las persecuciones religiosas, el abuso sexual, la represión de los homosexuales, la mutilación genital femenina o la esclavitud. Sin embargo, si no existe Dios, no existe una razón objetiva para decir que todas estas cosas están mal, más que una simple preferencia subjetiva. Si el ateísmo es cierto, entonces es imposible condenar la guerra, la explotación o el crimen como cosas malas. Tampoco es posible decir que la igualdad, el amor y la generosidad son cosas buenas. Incluso varios pensadores ateos están de acuerdo con que, si Dios no existe, no hay base objetiva para determinar el bien y el mal; la moral es subjetiva y no sujeta a obligación.

“El universo que observamos tiene precisamente las propiedades que esperaríamos tener si, al final, no hay diseño, ni propósito, ni mal, ni bien, ni nada sino pura indiferencia despiadada”. -Richard Dawkins, River Out of Eden: A Darwinian View of Life

Objeciones

¿Las cosas son buenas porque Dios las quiere, o Dios es bueno porque quiere a las cosas buenas?

Este dilema aparece por primera vez en el diálogo de Platón Eutifrón. Si las cosas son buenas sólo porque Dios las quiere, entonces lo bueno es arbitrario, porque Dios podría haber dicho que la envidia, la ira o el abuso sexual son cosas buenas, y tendríamos que seguirlo. En cambio, si decimos que Dios es bueno porque quiere a las cosas buenas, entonces la bondad y maldad de las cosas son independientes de Dios, y los criterios morales objetivos existirían incluso sin Dios.

Respuesta. Esto es un falso dilema que crea una falsa división y trata de forzarte a elegir una opción o la otra. Sin embargo, como ya vimos en los artículos pasados, Dios es el mejor ser concebible. La voluntad de Dios fluye como una expresión de su propia naturaleza, que es el máximo bien. Entonces Dios no simplemente escoge las cosas arbitrariamente, sino que, por ser el bien en sí, Dios siempre va a querer el bien, porque querer algo malo iría en contradicción con su propia naturaleza. Así que nunca tenemos que preocuparnos por si acaso a Dios se le ocurre decir algún día que el terrorismo o el tráfico de personas están bien. El bien no es algo que exista independientemente de Dios. La respuesta correcta a este “dilema” es: Dios desea algo porque Dios es bueno.

¿O sea que no puedo ser bueno sin creer en Dios?

Hay mucha gente que es atea y son personas mucho mejores que muchos creyentes. No es necesario creer en Dios para ser una buena persona.

Respuesta. Esto es cierto. Y es que lo que dice el argumento moral no es que una persona que no cree en Dios no pueda ser buena, sino que, si Dios no existe, el bien y el mal no existen. Si no existe el bien y el mal, ¿por qué hacer voluntariado te haría mejor persona que torturar niños por diversión? ¿Por qué una persona que rescata animales de la calle sería mejor que una persona que caza elefantes en sus tiempos libres? No es que no puedas ser bueno si no crees en Dios, es que nada ni nadie puede ser bueno si no existe Dios.

Si Dios es bueno, ¿por qué existe el mal?

Si Dios lo sabe todo, es todopoderoso y es bueno, sabría que existe el mal, podría eliminar el mal del mundo y querría eliminar el mal. Sin embargo, existe el mal y el sufrimiento en el mundo. Por ende, o Dios no existe o al menos alguno de esos tres atributos de Dios es falso.

Respuesta. Esta pregunta es una de las más difíciles que existen en la filosofía y la teología. Aunque lógicamente se pueda dar una respuesta sencilla, existencialmente puede ser muy difícil de asimilar. Para contestarla se necesitaría todo un artículo dedicado sólo a este tema. Sin embargo como una respuesta breve se podría contestar que Dios nos creó como seres libres capaces de decidir si hacemos el bien o no. Estos dos videos a continuación podrían más o menos comenzar a contestar esta pregunta.

Conclusión

El argumento moral no sólo nos dice que Dios existe, sino que nos dice un poco sobre cómo es Dios. Debe ser la personificación y fuente del bien moral: debe ser bueno. La mejor parte de esto es darse cuenta de que la causa no causada, la mente inteligente, el ser necesario, el fundamento y principio único de toda la existencia no es una fuerza ciega y lejana; es una persona, una persona que nos ama.

Para conocer más sobre este tema, te recomendamos leer las siguientes fuentes:
Claritas U

Reasonable Faith

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