Sí, el título es muy clickbaitsy. Evidentemente se refiere a la última entrega del reggaetonero Bad Bunny: “Yo perreo sola”. Tranquila, este artículo no va a ser una crítica puritana al drag de Bad Bunny, ni un discurso condescendiente sobre cómo la sociedad está en decadencia, ni tampoco te voy a decir que no tienes todo el derecho del mundo de perrear (o bailar de cualquier otra manera) sola o acompañada.

Todo lo contrario. Estoy de acuerdo con que tienes todo el derecho del mundo de decidir si quieres bailar sola, sin que “ningún baboso se te pegue”. Apoyo tu autonomía, y el hecho de que absolutamente nadie te puede obligar a tener intimidad con alguien más sin tu consentimiento y libre elección. Y si alguien abusa de una persona, sería estúpido pensar que fue culpa suya o de cómo iba vestida.

Durante demasiado tiempo nuestra cultura, especialmente la industria de la música y particularmente el reggaetón, ha sido profundamente machista y misógina. Los cuerpos de las mujeres han sido empleados como carnada en portadas de discos y como condimento en videos musicales, sin hablar de las letras que degradan a la mujer como un simple objeto de placer. Pienso que es una señal positiva en nuestra cultura el que incluso en este tipo de espacios se hable sobre el consentimiento, porque la verdad que esto trae de fondo es el hecho de que se trata de personas y no de objetos. Si algo nos ha enseñado el 2020 (además de la importancia de lavarse las manos y taparse la boca al estornudar) es que había un montón de casos de violencia y de abuso sexual que estaban ocultos y ahora salieron a la luz, y que era más común que lo que nuestras miopías cognitivas nos permitían ver.

La libertad y el amor

El amor, para ser amor de verdad, debe ser una decisión libre. Ahora bien, afirmado esto, queda preguntar: ¿y eso es suficiente? El poder decidir libremente cómo expresar mi autenticidad y voluntad es indispensable, ¿pero basta con eso para llenar los anhelos de mi corazón? ¿El tener una plena autodeterminación, y decidir el propio rumbo de mi vida, sin ninguna dirección ni parámetro adicional, es lo que me puede hacer profundamente feliz?

No sé si lo habías considerado, pero esta amiga “borracha y loca”, a la que “no le importa” nada, que sólo “te llama si te necesita”, que “a los hombres los tiene de hobby” y que “no cree en el amor”, ¿crees que sea feliz? ¿Realmente crees que lo que la empodera es sencillamente la capacidad de poder “pichear” (“ignorar” en puertorriqueño) a alguien? Creo que lo que le pasa a esta amiga es lo mismo que le pasa a otra amiga muy popular: un hombre le pagó mal, se cansó de ser buena para no volver a llorar por otro man, y ahora es ella quien los usa. La segunda amiga, a juzgar por el tono melancólico de su canción, sabe la respuesta a esa pregunta.

¿Qué pasa cuando dejamos de anhelar por un amor que sea una decisión de entrega total, que te dé plenitud, que se abra a los demás y que dure para siempre? Pues que optamos por tener relaciones precarias, desechables. Porque, “a la persona que no decide amar para siempre, le será muy difícil amar de verdad aunque sea por un día” −San Juan Pablo II.

Cuando nos han herido

Como una persona que ha vivido el abuso muy de cerca y que constantemente ha sido testigo de acosos de compañeras y compañeros en la universidad, en el hospital, en mi grupo de amigos, etc, entiendo que una persona que haya sido abusada se sienta muy tentada a dejar de amar. Es tan doloroso el que una persona te haya usado “como su hobby”, que comprendo el que no quieras abrirle tu corazón a alguien que pueda volver a herirlo.

No soy un profesional de la salud mental ni pretendo tener todas las respuestas, y si necesitas este tipo de ayuda profesional te suplico que la busques y que no te des por vencida. La dirección espiritual no es un reemplazo de la consulta psicológica o psiquiátrica. Lo que voy a decir a continuación es meramente un consejo de lo más profundo de mi corazón, y quiero que te lo tomes como las palabras honestas de un amigo. Si bien no conozco todas las respuestas, conozco a una Persona que sí las tiene y que está más que dispuesto a compartirlas.

“No tengas miedo, que yo te he rescatado; yo te llamé por tu nombre, tú eres mío. Si tienes que pasar por el agua, yo estaré contigo, si tienes que cruzar ríos, no te ahogarás (…) Pues yo soy tu Señor, tu salvador, el Dios Santo de Israel. Yo te he adquirido (…) porque te aprecio, eres precioso para mí y te amo. Para tenerte a ti y para salvar tu vida entrego hombres y naciones. No tengas miedo, pues yo estoy contigo.” −Isaías 43,1-5

La razón por la que nos duele tanto el que nos usen, incluso más que el que nos odien, es porque al usarnos nos están prácticamente convirtiendo en cosas, negando el valor infinito que tenemos como personas. Mínimo la persona que nos odia nos está reconociendo como un igual. Nuestro deseo más profundo es ver y ser vistos y aceptados por la persona amada en la desnudez de nuestra esencia y de nuestro valor tal y como somos. Sin embargo, la persona que nos utiliza lo hace aprovechándose de una cualidad accidental de nosotros, despreciando todo lo demás. Es muy posible que a veces esto nos pueda hacer olvidar nosotros mismos el valor que tenemos, sumergirnos en un autodesprecio y pensar que, al no existir nada bueno dentro de nosotros y al no querer mostrarnos vulnerables, lo mejor sería no amar.

La tarea, a veces muy difícil, de perdonar al otro, perdonarnos a nosotros mismos y tener la fuerza de decidir entregarnos a otra persona o a otras personas, es lo único que nos puede liberar de este círculo vicioso. Es fácil decirlo, pero creo que la mejor manera de hacerlo es estando acompañado de algún amigo o amigos que te puedan hacer recapacitar cuando estés a punto de caer. El hombre −y también la mujer− no nació para estar solo. (Génesis 2,18)

Un último tip

Todo esto suena muy bonito en teoría, pero puede ser que estés estancada en un ciclo sin fin de relaciones tóxicas y no sepas cómo salir. Permíteme darte un consejo. La culpa no es tuya, estoy de acuerdo. ¿Pero no consideras que podrías estar indirectamente conspirando en tu contra con ciertas decisiones? La culpa tampoco es de dónde estabas, claro. Pero si te la pasas en el pantano, ¿por qué te quejas de que encuentras puros sapos y ningún príncipe? ¿No deberías estar buscando en algún otro lugar que no sea ese antro de mala muerte o ese grupo de amigos básicos? La culpa no es de cómo vestías, por supuesto. ¿Pero no te has puesto a pensar sobre el mensaje que puedes estar transmitiendo a los demás con la manera como  te vistes? ¿No piensas que a veces vestirse de cierto modo da el mensaje de “miren, este es mi cuerpo, mi enganche, porque no hay nada más interesante en mí”? Dicen que el vestirse de forma inmodesta es como rodar el estiércol: va a atraer la atención de todo el mundo, pero principalmente de los cerdos. OJO. Para nada estoy queriendo decir que el que una persona que sea víctima de violencia es culpa suya por haberse expuesto. Lo que estoy diciendo es que, por simple estadística, algunas situaciones te dan una probabilidad más alta de terminar atrayendo a un sapo que a un príncipe. Éste es mi consejo, es tu decisión si lo tomas o lo dejas.

Conclusión

A veces necesitamos tener nuestros momentos de break, de soledad y reflexión, pero no podemos olvidar que nadie fue hecho para estar solo. Perrear −o mejor dejémoslo en bailar− solo, debe tener su gusto, pero encerrarse y creer que eso es mejor que bailar con alguien más, es engañarse a sí mismo.

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