“Atender significa estar atento” fueron las palabras que escuché del encargado de camareras del restaurante donde comencé a trabajar hace un par de meses.

Después de escuchar esta frase, que quedó en mi mente, quise plasmar en estas líneas lo que significó para mi. ¿Cuántas veces estuve atenta en servir al otro y dejar de pensar en mí?

Sé que no soy la primera y tampoco seré la última pero hace poco tiempo comencé a vivir la experiencia de “empezar de cero”, en otro país. Sin saber si podía con esta tarea, acepté el reto de ser camarera en el mundo de la gastronomía, donde muchos solíamos disfrutar desde el puesto del comensal y que hoy me toca vivir desde el otro lado, el lado del servicio.

¿Te recuerda esto a algo que dijo Jesús?

“Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Mt 20, 28

Han sido días de mucho cansancio físico, de olvido personal, trabajo en equipo y de siempre SERVIR. Sin embargo, agradezco a Dios por la oportunidad de que fuese así y quiero contarte por qué:

Vivir el servicio de esta forma me ha dejado grandes -muchos- aprendizajes, pero los resumiré en 3 partes.

1. Crecer en el AMOR, dando todo y lo mejor que esté en mis manos, aunque no obtenga siempre las mejores respuestas… Muchos no saben qué hay detrás, pero cada detalle cuenta y es agradable, con esas pequeñas prácticas de “caridad oculta” donde muchas veces actuamos sin decir, pero nuestros actos suman a la felicidad del prójimo.

2. HUMILDAD, no importa qué tan buen camarero seas (en este caso, ponle el nombre que sea: arquitecto, periodista, estudiante…) si se elevan tus pies para dar Gloria y no tu corazón, hemos perdido la batalla. Recuerda siempre buscar en todo la excelencia pero nunca pierdas la sencillez.

Constantemente estamos buscando la gratitud y que nuestras buenas obras sean reconocidas, cuando, en realidad, no hemos hecho nada del otro mundo, sino, cumplir con nuestro deber.

¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado? De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer». (Lc. 17, 7-10)

3. Saber VALORAR y AGRADECER, el tiempo y el trabajo que otros hacen por mí, comenzando por mis seres más cercanos y continuando con aquellos que no conozco. Sin darte cuenta, día a día estás siendo servido por alguien, alguien que como tú y como yo también tiene una vida para disfrutar… y que en muchas ocasiones no tenemos la valentía de decirles: gracias, simplemente porque te has olvidado un segundo de ti para dármelo a mí.

Detente unos minutos antes de terminar tu día y piensa qué tan agradecido has sido, ¿con quién podrías tener un acto de servicio? y si te funciona, escríbelo en tus “Notas” del teléfono como “cosas por hacer” y verás cómo poco a poco va aumentando tu generosidad y el amor que Dios ha puesto en ti para dar.

Con todo esto que escribo, no quiero decir que siendo camarero lo vas a aprender, cada persona es un mundo y en distintos ámbitos conseguimos y aprendemos de todo y de todos. En todos y en todo, podemos aprender a servir a los demás para salir de nosotros mismos.

 

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