Acercarse a la oración puede ser el último recurso cuando la vida no nos pinta color de rosa. Tal vez hablamos a Dios cuando tenemos graves problemas familiares, estrés en el trabajo, apuros económicos o un familiar enfermo a punto de fallecer. O bien, puede que te encante eso de los podcasts de meditaciones y tengas tu dosis diaria de audios llenos de decretos positivos o frases motivadoras que te animan a seguir adelante durante el día, pero… ¿te sientes conectado con Dios?

La realidad es que he leído sobre la oración, he ido a conferencias con sacerdotes y escuchado charlas de religiosos sobre el tema y lo que percibo que me ha dado mejor resultado es la práctica misma, es decir, al dedicarle tiempo a la oración he aprendido a disfrutarla y a encontrarle beneficios para mi alma.

Te comparto entonces algunas recomendaciones sobre mi experiencia personal  a través de los casi 10 años que llevo trabajando en orar más y mejor.

Es una conversación

YA SÉ que esto lo has escuchado hasta el cansancio, lo dicen los Santos y las canciones de tu Iglesia, pero creeme que es verdad. Esto lo entendí cuando empecé a pasar 30 ó 40 minutos en frente del Santísimo y lo que pasaba por mi mente no era un rezo específico, una oración pre-formulada o distracciones de la vida sino que estaba mi tiempo compartiendo malestares emocionales delante de Dios; repasando las causas o motivos de lo que me estaba afligiendo y muchas veces encontrando respuestas a lo que movía mi alma. Es como estar sentada delante de tu mejor amiga(o) y tener esa experiencia de que al contar lo que traes dentro descubres más de ti mismo porque te ves a través de un par de ojos que te conocen extremadamente bien.

Necesitas ser perseverante

La oración no es algo mágico, súper entretenido y no todas las veces se describe como aquella canción de Enrique Iglesias “casi una experiencia religiosa”. Orar es algo que requiere práctica, paciencia y sobre todo disciplina. Se alcanza una conexión más profunda con Dios cada vez que te acercas a Él, así que depende de ti y del número de visitas que le hagas, para que empieces a disfrutar de su compañía. Para ello te dejo unos tips del Padre Sergio que pueden ayudarte a disponer mejor el alma para momentos de oración:

Apóyate de los recursos espirituales

Oraciones como el Rosario, la Coronilla de la Misericordia, la Liturgia de las Horas pueden ser tu primer recurso para acostumbrarte al silencio interior. También puedes orar usando un pasaje de la Biblia, ya sean las lecturas de Misa del día o bien algún verso que te guste mucho porque emocionalmente te conectas con el personaje o la historia bíblica.

Y mi última recomendación de este punto: trata de encontrar un libro de un tema que te interese, por ejemplo a mí me encantan los temas de Matrimonio o Familia, así que los libros que por lo general llevo a la oración me ayudan a entender mejor mi naturaleza femenina, mi rol como esposa y madre, así como a encontrar herramientas para transmitir el amor de Dios por medio de actividades parroquiales. Así que tú elige qué tema te interesa para llevarlo contigo a la oración, créeme que Dios da grandes frutos de lo que se aprende en su presencia.

La iglesia nos guía en el proceso

Recomiendo que si necesitas comprender mejor el diálogo con Dios, leas la IV parte del Catecismo de la Iglesia Católica. Estos capítulos me ayudaron bastante para entender cómo nos dirigimos a Dios y ver que a través de los siglos las personas que pertenecemos a la Iglesia hemos comprendido la conversación con Dios de forma semejante.  Sugiero leas Michael Phelps y las 5 maneras de hacer oración para entender mejor este punto.

Ayuda si estás en gracia

Todos podemos hablar con Dios en cualquier lugar y a cualquier hora. Para eso no se necesita sacar cita o depender de conexión al wifi. Pero desde mi experiencia personal te puedo compartir que cuando llevo meses sin ir a confesarme y he pasado las misas del domingo medio distraída, se me complica bastante eso de hablar con Jesús. Mantener el alma en Estado de Gracia (practicando los Sacramentos), me ha ayudado muchísimo a mejorar la calidad de mis momentos de oración.

Busca orar delante de la Eucaristía

Finalmente te recomiendo que si apenas estás empezando a entrar al tema de la oración y en tu parroquia hay un día o unas horas en las que se anuncie la Exposición del Santísimo para adoración, intentes darte una vuelta para estar delante de Jesús mismo. Pues el sagrario es la casa del Hijo de Dios aquí en la tierra y cada vez que sale a estar delante de sus fieles es la oportunidad perfecta para encontrarte cara a cara con Él. Para mí hacer oración frente a la Eucaristía es una oportunidad para que  el encuentro se convierta en un diálogo frente a frente que me transforme al estar en su presencia.

Si te gustaron las recomendaciones trata de poner 1 ó 2 en práctica y cuéntame cómo te fue dejando un comentario en la parte de abajo. No olvides que en New Fire tenemos muchos artículos para ayudarte a complementar tu vida espiritual de forma práctica.  Otros compañeros han escrito relacionado a este tema, aquí algunos títulos que puedes leer: La conversación de tu vida y El contagio de lo bueno.

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