Hace unos días me sucedió algo bastante particular. Estaba en la oficina y, revisando la bandeja de correos no deseados, me encuentro que tengo 2 y uno de ellos decía que habían hackeado mi correo, que tenían mi clave secreta – incluso colocaban algunos números de mi clave, la cual había cambiado hace unos meses – y que si no pagaba 888$ antes de 48 horas a un wallet en Bitcoins, revelarían fotos de mi “vida oculta”.

No les voy a negar que me entró un aire frío y lo primero que hice fue cambiar TODAS mis claves de correos, bancos y cuentas importantes. Porque lo que me asustó no fue el tema de la “vida oculta”, sino que supiesen algunos de los números que muchas veces utilizo para mis contraseñas.

El que no la debe…

Lo primero que pensé fue: ¿qué vida oculta? Yo no tengo ninguna vida oculta… perfectamente puedo dejar mi celular para ser revisado o mi computadora, no suelo enviar mensajes de los que me arrepienta o que no me gustaría que leyeran otros, no envío fotos inapropiadas y no visito sitios web de pornografía. Esto no quiere decir que soy una santa, pero objetivamente cuando leí otra vez en el correo de mi hacker “revelaremos tu vida oculta” dije, “Pues si esto es verdad, ¡hasta yo quiero saber qué es lo que van a publicar en 48 hrs!”

¿Qué es la conciencia?

La conciencia es la capacidad que Dios nos dio para poder ver con claridad el bien sobre el mal. Viéndolo de manera más gráfica es aquello que vemos en las caricaturas representado como el diablito y el angelito que te habla al oído al momento de tomar una decisión. Es también aquella que te mantiene inquieto cuando sabes que has hecho algo malo.

A mi me gusta definir la conciencia como ese lugar de encuentro con Dios.

Tipos de conciencia

Existen diferentes tipos de conciencia, que vienen dados por cómo ésta está formada. ¿Conoces algunos? Aquí te los presento:

Conciencia escrupulosa: es aquella que ve todo como malo. Es opresiva y angustiante y recrimina hasta las más pequeñas de las faltas. Siempre piensa que hay obligaciones morales donde no las hay.

Conciencia laxa: es lo contrario a la escrupulosa. Minimiza las faltas graves haciéndolas ver como pequeños errores normales para el ser humano. Busca negar el pecado cuando lo hay.

Conciencia perpleja: es la que ve pecado tanto en hacer algo como en no hacerlo. Es común ante las decisiones económicas y políticas. Por ejemplo: “Quiero ayudar a los pobres con algo de comer, pero si lo hago estaré quitándole algo a alguien más”

– Conciencia farisaica: se preocupa por aparentar ser bueno ante los demás sin importar realmente qué hay en su corazón.

Conciencia recta: es la conciencia bien formada que no sufre de deformaciones como los tipos antes mencionados. Logra distinguir de manera correcta el bien sobre el mal e inclinarse hacia el bien.

Luego de haber visto y entendido qué es la conciencia y las deformaciones que esta pueda tener, los invito a preguntarse a ustedes mismos qué tipo de conciencia tienen y buscar formarla siempre hacia la verdad.

Al final, no importa el pecado que hayas cometido, la misericordia de Dios es eterna y no hay pecado que esta no pueda perdonar. Lo importante es que nuestra conciencia esté bien formada para entender la gravedad de nuestros actos y poder reparar las consecuencias humanas y espirituales antes de que sea demasiado tarde.

Y nunca olvides, el que no la debe, no la teme.

 

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