Leyendo un poco hoy en Forbes, encontré un artículo muy interesante de la Boda Real. Se estima que el rating de la misma fue de 29 millones de personas. Para que se hagan una idea, el pasado Super Bowl tuvo un rating de 103 millones de personas.

Pero… ¿qué tiene que ver la Boda Real con asumir un compromiso en la vida personal?

No sé si sabías pero una vez que Meghan decidió darle el “sí” a Harry, tuvo que asumir varias reglas y aunque algunas nos puedan parecer estúpidas o absurdas, ella debe cumplirlas a cabalidad si desea formar una familia con él. Les dejo este video donde podrán ver en detalle más de estas reglas. Si no eres de ver videos… aquí te dejo una lista resumen de varios videos y artículos que estuve revisando:

Algunas de las prohibiciones a Meghan Markle después de su boda:

  • No más autógrafos
  • No podrá volver a votar
  • Siempre usar medias “pantys”
  • Adiós a la actuación
  • Adiós a los mariscos
  • Adiós a las pinturas de uña oscuras
  • No puede cruzar las piernas
  • “NO SELFIES”

Viendo esta lista, podríamos pensar que Meghan se está jugando todo. Como dirían algunos “está poniendo toda la carne en el asador”. Lo que nos lleva a preguntarnos… ¿estamos nosotros jugándonos el todo por el todo?

Seguir a Cristo implica un compromiso

Hoy en día muchos escuchamos “yo soy católico light y por eso no vivo todas las reglas” o tal también, “eso se vivía antes, la Iglesia tiene que modernizarse”.

Seguir a Cristo, no es cuestión de si queremos o no; si nos gusta o no el sacerdote de la parroquia o incluso si piensas que existen normas absurdas. Seguir a Cristo implica renuncias y si Meghan está dispuesta a renunciar a cosas simples y algunas más complicadas por su esposo… ¡Cuánto más no deberías estar dispuestos nosotros a renunciar por Dios!

¿Por qué comprometerse?

Muchas veces no es con “alguien” que nos comprometemos… sino con algo. Es decir: un equipo de fútbol, una carrera, un grupo de lectura. Y ese algo hace que nosotros estemos dispuestos a sacrificar muchas cosas placenteras y agradables por ser cada vez mejores.

El deportista está dispuesto a regresar temprano de su noche de fiesta para levantarse temprano a entrenar; el que está haciendo una maestría está dispuesto a viajar a otro país para formarse mejor… y así encontraremos muchos ejemplos. Incluso, te invito a reflexionar con qué cosas te has comprometido tú en la vida que te implican renuncias.

¿Cuál es ese algo en nuestras vidas?

Si Cristo es ese “alguien”, ese “algo” sería nuestra fe… ¿Por qué? La fe no es el arte de creer cuando todo está claro. Se trata de creer aún cuando no se entiende nada, aún cuando todo es confuso e incluso aún cuando parece opuesto.

Vivir una fe coherente implica renuncias, algunas más grandes que otras. Pero lo que sí les puedo decir en mi corta experiencia de vida es que cada renuncia VALE LA PENA.

La felicidad y plenitud que encontramos en nuestra fe, o por lo menos en mi caso personal, no me la ha dado nada ni nadie y esa es mi motivación para que ante cada renuncia yo pueda continuar diciendo: “SÍ QUIERO”

¿Qué hacer si la renuncia parece imposible?

Quiero dejarte algunos tips o pasos sencillos:

  • Toma una decisión
  • Mantente firme
  • Siempre se puede volver a comenzar
  • Analiza qué cosas te ayudan y cuales te alejan de tu objetivo
  • Busca personas que estén en el mismo camino
  • Confía y pídele ayuda al Espíritu Santo
  • Hazte preguntas de cómo estás viviendo

 

¿Ya conoces nuestra sección de Ask? Si tienes dudas sobre la fe, envíanos tu pregunta a través de este botón.

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