Se acabó el año y sin pensarlo ya somos: 365 días más viejos, 12 meses más maduros, acumulamos 52 semanas más llenas de experiencias vividas … ¿y todo para qué? Vendrá año nuevo y haremos una lista (realista o soñadora) de propósitos para cumplir a lo largo de 2018. ¿Pero quién de ustedes realmente cumple todo lo que se propone?

Para que no seas de esos que van y se apuntan al gimnasio y a las 2 semanas ya dejan de ir, New Fire quiere darte 5 ideas que te ayudarán a recibir el próximo año nuevo, orgulloso de los logros que alcanzaste.   

1.- Pon una meta final

Esto aplica para todas las áreas de tu vida. Ya sea que tu meta en el trabajo sea lograr cierto incremento en el % de ventas, que en lo personal decidas bajar de peso o que planeas ahorrar para un viaje, todo plan necesita un “GRAN FINAL” motivador que sea lo que te impulse todos los días a salir de la cama y trabajar para alcanzarlo. Para poner esta meta, decide qué tiene prioridad para que sobre eso trabajes. A veces sirve guiarse por el área que sentimos está flaqueando en nuestra vida: ya sea psicológico, espiritual, biológico, social… tú decides.

2.- Planea por plazos cortos

Sabemos que queremos llegar lejos, pero es bueno pensar en el primer paso. Responde: ¿Qué tengo que hacer primero para arrancar con mi plan? Esto suena muy tonto y fácil, pero ¿cuánto tiempo dejamos pasar veces para hacer una llamada y agendar cita con el doctor? Hay que ponerle pasos pequeños al plan para poder llegar a la meta. En esta parte del proceso, sirve pensar de atrás para adelante lo que necesitarás para llegar al final, así no se te olvida ningún paso que se requiera considerar. Y por si eres del club de los olvidadizos que se le pasan los días y no recuerda lo que toca aquí algunas recomendaciones que te ayudan a mantenerte al día en tus pendientes:

  • Wunderlist
  • Todoist
  • Trello
  • Calendario Google – puedes acceder desde tu cuenta de correo electrónico y vincularlo a tus dispositivos móviles

3.- Divide tu tiempo

Para ser constantes con cualquier actividad es bueno dedicar un horario específico de tu día a cada cosa. Piensa qué momento de tu día es mejor para cumplir cada uno de tus propósitos. Por ejemplo, puede que para hacer oración las mañanas te resulten más tranquilas y te sea fácil concentrarte o guardar silencio. Tal vez para hacer ejercicio a ti te funciona ir después de la escuela o el trabajo, o que para leer las noches sean malas porque ya llegas cansado a casa.

Para asignar estos momentos, te recomiendo poner atención a tu rutina semanal. Observa: si haces las mismas actividades diariamente o si cambias dependiendo del día. Tus niveles de energía, los espacios donde estás solo o acompañado, tus estados de ánimo, las horas en las que sientes hambre y hasta los momentos donde te sientes más cansado. Esto servirá para cuando desees asignarle días de la semana y horarios a tus actividades. Así será más viable que puedas cumplir tu rutina de forma productiva.

4.- Rodéate de buena compañía

Es más fácil llegar a la meta acompañado que solo. Si compartes con tus familiares y amigos lo que te has planteado, te aseguro que habrá quien te comparta consejos, te de tips o solamente quien te anime cuando lo necesites. Bien dice el libro de Eclesiástico 6, 14 “El amigo fiel es seguro refugio, el que le encuentra, ha encontrado un tesoro.” Y si tú eres amigo de alguien más y sabes que en año nuevo se puso una meta, AYÚDALE a lograrla. Ya sea que sepas que están tratando de ser menos criticones, más positivos, o solamente quieran dejar de comer postres… siempre podemos ser un apoyo para aquellos que nos necesitan en momentos de flaqueza o dificultad.   

5.- Variadito es más divertido

Trabajar todo el año por el mismo objetivo puede que te suene aburrido, pero como ya dijimos que puedes partir el proceso a pedazos para trabajar paso a paso por la meta, entonces puedes ayudarte también de otros recursos que te permitan visualizar avances temporales. Ejemplo: dale nombre a cada semana o mes: “la semana de la planeación” (cuando te sientes a decidir y planear), “el día de ejercitar la voluntad” (para las 24hrs que pretendes hacer todo lo posible por no hablar mal de nadie) “la semana de las buenas obras” (por los 7 días que vas a poner más atención a lo que otros necesitan, más que a lo que tú quieres).

Ya sea que tus títulos sean serios, que ocupes plazos de 20, 30 o 1 día… acomódalo como más te funcione. Si eres católico, tienes un gran recurso que se llama “Calendario Litúrgico” y en mi experiencia, planear tu año según las épocas que vivimos como Iglesia ayuda mucho para tener a lo largo del año espacios de reflexión, días donde es más fácil encontrar oportunidad para hacer obras de caridad, muchos días de festejo, tiempo para recordar a los que fallecieron, para festejar a nuestra Madre, y mucho más. ¡Literal en el Calendario Litúrgico hay un día para todo!

Finalmente, quisiera recordarte que cada alma es distinta. Todos pasamos por esta vida experimentando un proceso diferente de crecimiento y maduración. Si tienes claros tus propósitos, busca cómo alcanzarlos (uno, o todos los que creas poder en 2018), pero si no los tienes claros, date tiempo de silencio y reflexiona lo que NECESITAS para ser más feliz.

Muchas veces no se trata de tener sino de SER. Ser en plenitud y vivir con paz interior. Y si no sabes bien cómo identificar si tienes o no paz en tu vida, te recomiendo leer La paz interior de Jacques Philippe que a mi me ayudó muchísimo a distinguir entre lo que me quitaba la tranquilidad por no ser necesario y lo que realmente necesitaba para estar bien conmigo misma. Antes de irte recuerda que puedes comentar y compartir con nosotros tus sueños y aspiraciones para este 2018.

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