Entre tantas noticias que escucho y leo de todo lo que sucede en el mundo; pienso en la inmediatez de contenido que nos hace cambiar de “página” en un segundo. Y en ese sentido, se torna común que lo que pasó ayer pueda ser olvidado si otra noticia hace más escándalo; permitiendo que las cosas buenas sean opacadas por las no tan buenas. 

Siento que es la época en donde la memoria a corto plazo está de moda, y esto es justo lo que a veces sucede en la fe. Todo es lindo cuando toca el sentimiento y Dios actúa de manera muy clara; es como estar en una hoguera en la que nos sentimos a gusto pero, cuando no es así y las cosas se van poniendo cuesta arriba, el alma comienza a entrar en un estado de tibieza y sucede el fenómeno del olvido, es decir, como si nunca hubiésemos vivido lo anterior. Poco a poco, nos vamos acostumbrando y llegamos al lugar (zona de confort) que no nos exige dar más ni mejor de lo que somos capaces.

El alma “quiere” acercarse a Dios pero con poco esfuerzo:

¡Cómo vas a salir de ese estado de tibieza, de lamentable languidez, si no pones los medios! Luchas muy poco y, cuando te esfuerzas, lo haces como por rabieta y con desazón, casi con deseo de que tus débiles esfuerzos no produzcan efecto, para así autojustificarte: para no exigirte y para que no te exijan más.

—Estás cumpliendo tu voluntad; no la de Dios. Mientras no cambies, en serio, ni serás feliz, ni conseguirás la paz que ahora te falta.

—Humíllate delante de Dios, y procura querer de veras. 

Surco 146

Por eso, hoy te invito a que hagamos una radiografía del alma y así, podamos ver qué tan tibia se encuentra. Te propongo, responder las preguntas que el siguiente texto nos ofrece, de esta manera, podremos observar nuestra realidad -con dureza- pero con la claridad de hacernos más sensibles a nuestra realidad escatológica, es decir, nuestras realidades “últimas”, despertar nuestra mente, hacer más fuerte nuestra voluntad y así ser consciente de que existe un final terrenal para dar paso a la vida en la eternidad. 

¿Quieres saber si eres tibio? 

Apunta: si aciertas todas: ¡Bingo! Y si no, al menos línea.

  1. Eres tibio si haces perezosamente y de mala gana las cosas que se refieren al Señor. 
  2. Si buscas con cálculo o “cuquería” el modo de disminuir tus deberes.  
  3. Si no piensas más que en ti y en tu comodidad. 
  4. Si tus conversaciones son ociosas y vanas. 
  5. Si no aborreces el pecado venial. 
  6. Si obras por motivos humanos.

¡Si quieres conocer un poco más sobre el tema, te invitamos a revisar este artículo:Radiografía del alma!

Si respondiste cada pregunta y no te gustó la respuesta, ¡no te desanimes! a veces, Dios nos habla fuerte al corazón. Lo hace porque nos ama, sin embargo, no olvides que es misericordioso y consolador. Él ha hecho criaturas buenas y quiere que usemos nuestra libertad con inteligencia y voluntad. 

Te dejo otro artículo que puede ayudarte a entender un poco más sobre la vida espiritual. 

¿Cómo cambiar de actitud en 3 simples pasos?

  1. No olvides el primer paso que te acercó a ser quien eres hoy, ese primer encuentro con quien es el Camino.
  2. Estás explorando un mundo desconocido, pues así es la fe. Misterio y confianza van de la mano y te van llevando a vivir en una sola y absoluta Verdad.
  3. Sólo en la verdad podremos alcanzar la verdadera felicidad: Vida eterna en santidad. 

«La fe es garantía de lo que se espera, la prueba de las realidades que no se ven» (Heb 11, 1).

¿Ya conoces nuestra sección de Ask? Si tienes dudas sobre la fe, envíanos tu pregunta a través de este botón.

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