Quizás muchos de nosotros tuvimos la suerte o la desgracia, como lo quieran ver, que nos obligaran a ir a misa cada domingo cuando éramos pequeños. También puedes ser de aquellos que nunca en tu vida has ido a misa y no entiendes por qué los católicos lo hacen o, por último, puedes ser de ese grupo que está intentando no faltar los domingos pero se te hace muy difícil deshacerte de tu pijama o de un maratón de Netflix.

Es una pérdida de tiempo, tengo sueño, no entiendo nada, el padre me aburre, no tiene sentido… cualquiera de estas puede ser una excusa que ha sonado en tu cabeza; y pues no te voy a decir que por la mía no. Sin embargo, con el pasar del tiempo he ido entendiendo que ir a misa un domingo no responde solamente a la ley de Dios. No voy porque “tengo” que ir, voy porque quiero ir.

En tiempos judíos

Es muy común pensar/preguntarse si el cristianismo es primo hermano del judaísmo. Entonces… ¿por qué su día solemne es el sábado y el de nosotros el domingo?

Los judíos celebran el Shabbat, que hace referencia al gozoso descanso del creador. Luego de ver que todo estaba bien hecho y que era bueno, Dios Creador, decide descansar. Por esta razón la costumbre era que los judíos los sábados se dedicaran al descanso. Estaba prohibido trabajar ni se buscaba hacer reuniones sociales de ningún tipo, sólo asistían a la sinagoga o al templo.

“Por otra parte, la relación entre el día del Señor y el día de descanso en la sociedad civil tiene una importancia y un significado que están más allá de la perspectiva propiamente cristiana. En efecto, la alternancia entre trabajo y descanso, propia de la naturaleza humana, es querida por Dios mismo, como se deduce del pasaje de la creación en el Libro del Génesis (cf. 2,2-3; Ex 20,8-11): el descanso es una cosa ” sagrada “, siendo para el hombre la condición para liberarse de la serie, a veces excesivamente absorbente, de los compromisos terrenos y tomar conciencia de que todo es obra de Dios…” (Dies Domini, 65)

Entonces, ¿en qué momento los primeros cristianos comenzaron a celebrar el domingo y dejaron a un lado el Shabbat?  Como sabemos, Jesucristo resucitó un domingo y al ser este uno de los misterios centrales de nuestra fe; los primeros cristianos comenzaron a abandonar la práctica del sábado por la del domingo. Asimismo, todas las apariciones de Jesucristo que encontramos en los evangelios después de la Resurrección ocurren en domingo: caminata a Emaús, Pentecostés, cuando le dice al apóstol Tomás que introduzca sus dedos en sus llagas.  Fue así como poco a poco los cristianos comienzan a abandonar el sábado y a tomar el domingo como día dedicado a Dios.

La Pascua Semanal

Dentro de la Iglesia Católica se celebran dos fiestas muy importantes: la Navidad y la Pascua. Cada domingo es recordar la Pascua de Jesucristo, es volver a hacer parte de nosotros la Resurrección y redención de nuestros pecados. “Al ser el domingo la Pascua semanal, en la que se recuerda y se hace presente el día en el cual Cristo resucitó de entre los muertos, es también el día que revela el sentido del tiempo…” (Dies Domini, 75)

Los católicos debemos entender que la misa dominical no es una mera disposición de disciplina religiosa comunitaria. Sí, es un acto comunitario, pero su objetivo es el encuentro personal con Dios. De nada sirve que vayamos a misa y no hayamos experimentado la presencia de Dios a través de su palabra, su cuerpo y su sangre, etc.

Trata de no faltar

“Es fundamental formar un sentido de previsión para no perder la Misa dominical, enseñarlo a nuestra familia y así asistir tranquilamente y sin presiones a la Celebración Eucarística que es sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual en el cual se recibe como alimento a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria venidera”. (Sacrosanctum Concilio, 47)

Son muchos los beneficios que Dios nos regala en cada misa, no sólo tú estás recibiendo gracias especiales, sino que también estás intercediendo por las gracias de la Iglesia entera. Es un gran misterio el que se resume en la Eucaristía.

San Juan Pablo II dijo: “No tengáis miedo de dar vuestro tiempo a Cristo.”  Te invito a que el próximo domingo veas con ojos diferentes la misa, trata de leer las lecturas antes y de recordar cómo esta celebración busca revivir el misterio de amor más grande. Asimismo, existe un documento de la Iglesia que profundiza este tema por si estás interesado y puedes conseguirlo en internet fácilmente: Dies Domini por Juan Pablo II.

 

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