Hace algún tiempo hablamos acerca de los santos y de cómo ellos son ese hermano mayor que constantemente nos está ayudando en nuestro camino, en nuestros tropiezos, en nuestros problemas y pide favores a nuestros padres para nosotros. A lo largo de la historia, un número muy reducido de esos santos (36 al día en que se escribe este artículo) han sido nombrados por la Iglesia con el título especial de “Doctor de la Iglesia”.

¿Qué quiere decir Doctor de la Iglesia?

El título “Doctor de la Iglesia” proviene del latín Doctores Ecclesiae. Este título se ha otorgado a muy pocos santos en la historia debido a las grandes enseñanzas que la Iglesia Universal, y por ende la humanidad, han obtenido de su teología y su doctrina.

Para ser Doctor de la Iglesia se requieren tres condiciones: conocimiento eminente, un alto grado de santidad y ser proclamado doctor por la Iglesia. Este título solo puede ser otorgado por el Papa o por un Concilio General (aunque hasta el día de hoy solo han sido proclamados por el Papa) y es un acontecimiento muy extraño.

Pareciera sencillo, ¿no? Pero ponte a pensar que al año 2016 solo hayan 36 doctores -32 hombres y 4 mujeres- pone de manifiesto cuán admirable este título, ¿no lo crees?

¿Quiénes fueron los primeros Doctores de la Iglesia?

Si algún día tienes la oportunidad de visitar la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, dirígete al Altar, una de las obras maestras escultóricas de Bernini. Notarás que hay cuatro figuras que aparecen a ambos lados del trono, San Ambrosio, San Agustín, San Atanasio y San Juan Crisóstomo.

Abside en el altar de San Pedro, Vaticano
Abside en el altar de San Pedro, Vaticano

Si te estás preguntando quiénes son ellos, déjame que te lo explique rápidamente. Los primeros Doctores de la Iglesia fueron a su vez los ocho padres más eminentes de la Iglesia. Cuatro de ellos son Padres de la Iglesia latina (u occidental) y son San Agustín, San Ambrosio, San Gregorio y San Jerónimo. Los otros cuatro son los Padres de la Iglesia oriental y son San Juan Crisóstomo, San Basilio, San Gregorio Nacianceno y San Atanasio (quien fue añadido un tiempo después).

¿Son los escritos de los Doctores de la Iglesia libres de error?

Esta pregunta es mucho más compleja de lo que parece, pero para dar una respuesta corta; no. Los escritos de los Doctores de la Iglesia no son inmunes al error.

Gracias al dogma de la Infalibilidad del Papa sabemos que solo aquello enseñado ExCatedra por el Papa, en unión a su Magisterio, está libre de error en temas de fe y moral. (Este es un tema complejo y algún día lo abordaremos en otro escrito, por ahora tendrás que confiar en mí). Sin embargo, los escritos de los Doctores de la Iglesia son riquísimos en doctrina y teología y vale la pena leerlos y estudiarlos para conocer mejor nuestra fe y, por supuesto, conocer mejor a Dios.

Mi invitación después de este artículo es justamente esa, revisa la lista de Doctores de la Iglesia, puedes buscar sus escritos, sus reflexiones, sus oraciones, leer acerca de su vida o revisar su legado. La riqueza de nuestra Iglesia es infinita. ¿Qué esperas para aprovecharla?

Algunas observaciones adicionales

  1. ¿Quiere esto decir que los doctores son los más grandes santos? No necesariamente. Piensa en la Virgen María y San José, en los Apóstoles, en San Francisco de Asís, etc.
  2. ¿Son todos los Padres de la Iglesia Doctores de la Iglesia? No. Hay muchos que no han sido incluidos.
  3. ¿Algún mártir tiene el título de Doctor de la Iglesia? No, hasta el día en que se escribe este artículo ningún mártir ha recibido este título.
  4. Algunos Doctores de la Iglesia reciben un título especial. San Agustín, por ejemplo, es llamado Doctor de la Gracia. Santo Tomás de Aquino es llamado Doctor Angélico. Santa Teresa del Niño Jesús es llamada Doctor del Amor. Y así algunos otros para explicar mejor la razón de su título.

Francisco Says

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