¡Hola! Hoy quiero compartir contigo una inquietud que me presentó una joven misionera en las últimas misiones de semana santa. Te explico, en Semana Santa, mi esposo y yo, acompañamos a un numeroso grupo de jovencitas que dedican esta semana a compartir su fe, esperanza y amor con comunidades lejanas y donde tienen una experiencia personal con Cristo a través del contacto con las personas y formas de vidas de dichas comunidades. Es normal que durante esos días, por estar en un ambiente distinto de mucha oración y caridad, lleguen a su mente muchas inquietudes sobre ellas mismas y de cómo están llevando su vida. Nosotros las acompañamos y buscamos apoyarlas en su logística y sobre todo en sus inquietudes; nos hemos encontrado todo tipo de preguntas, y siempre ha sido un regalo y una aventura escucharlas, pues descubrimos un mundo tan diverso y al mismo tiempo tan emocionante e inquieto en cada una, que nos llena de esperanzas y alegrías, y al mismo tiempo, de un gran compromiso para ayudar, aunque sea un poco, a saciar tanta sed de formación e información que traen en el corazón. Y las entiendo, porque  vivimos en un mundo hipercomunicado que parece que sabemos todo pero al mismo tiempo no con la profundidad y criterio suficiente para tomar posturas en la vida.

Son muchas las historias que te podría contar sobre las inquietudes que muchas de ellas me presentan, pero me quiero detener esta vez en una, ya que me la han presentado varias.  Esta vez la inquietud me la presentó una joven estudiante de psicología, que me preguntó qué opinaba sobre el feminismo,  ya que le había mencionado en mi testimonio, que tuve una época de rebeldía en que me creía feminista lo que a ella le causó intriga pues cree identificarse con esta ideología. Sin embargo, una amiga de ella que también es católica, le decía que no era coherente con nuestra visión de la mujer,  y esto lo  confirmaba de alguna manera con lo que yo acababa de contar, que efectivamente algo no cuadraba y por eso se acercó a preguntarme qué es lo que no cuadra entre el feminismo y el cristianismo.

Creo que también tú podrías tener la misma inquietud y por eso te cuento. Lo primero que hice fue preguntarle: ¿estás clara de que el feminismo es una ideología? sabes exactamente ¿cúal  es el origen y las premisas de dicha ideología? Efectivamente ella tenía algún conocimiento básico sobre el tema. Ahora la pregunta que te hago a tí ¿qué tanto sabes sobre el feminismo contemporáneo? ¿Mucho o poco? No importa, aquí voy a explicarte algunos detalles muy brevemente que te pueden ayudar a conocer el tema.

¿Qué es una ideología?

Tomaré el significado del portal web  definicion.de que dice: la ideología es el conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, una colectividad o una época. Las ideologías presentan dos características: su representación de la sociedad y su programa político.

Han existido muchas ideologías políticas y sociales  a lo largo de los siglos, tales como: el fascismo, el nacionalismo, el liberalismo, el anarquismo, el ecologismo, conservadurismo, marxismo, entre otros. Pero quiero hacer énfasis en que son unas ideas, no son hechos científicamente comprobados, son ideas.

¿Qué es el feminismo?

El feminismo, es un conjunto de ideas que,  han estado relacionadas a la “liberación” de la mujer del “dominio” de los varones, la reivindicación de sus derechos,  y la “asignación” de roles sociales según el género.

Como te decía anteriormente toda ideología tiene su representación de la sociedad y su programa político. Esta representación y programa ha pasado por varias etapas en el feminismo.

En una primera ola o etapa, según la cronología europea, tiene su origen en la ilustración y la revolución francesa, en la cual se establecieron los derechos fundamentales de los ciudadanos franceses y de todos los hombres, pero sin referirse a las mujeres ni esclavos, (igualitarismo), por eso, grupos de mujeres buscaron reivindicar la inclusión de las mujeres en estos principios universalistas de los ilustrados. Podemos afirmar que se trataba de algo justo y noble. Esta fue una primera etapa. La representación social era que no había igualdad en los derechos civiles entre hombre y mujeres y el programa político era alcanzar los mismos derechos, lo cual se logró.

Vino una segunda ola o época,  con unos objetivos concretos  como alcanzar para las mujeres los derechos políticos y civiles iguales a los de los hombres tales como: poder votar, derecho a la propiedad, poder heredar, el acceso a la educación. Esta etapa es conocida como la del sufragismo (por la relación con el voto); más o menos estamos hablando de los años 1848 al 1880.  Estas luchas nos permitieron a las mujeres tener más participación dentro de la sociedad, lo cual está muy bien.

Posteriormente encontramos la tercera ola o  el feminismo contemporáneo, que es lo que actualmente defienden los grupos feministas, y que tiene su base en la tesis presentada en el libro: Segundo Sexo, de Simonne de Beauvoir, 1949, donde plantea otra representación social más abstracta que ya no tiene que ver con los derechos civiles o políticos sino con otros temas tales como plantear que:  “no se nace mujer: llega una a serlo”. Afirmando con esta idea que la mujer, tal y como se conoce en la sociedad es como es por una consecuencia de la construcción social, es decir, no porque forme parte de su naturaleza, sino como que es así por imposición de la sociedad.

Te pregunto a tí: ¿qué te parece esta afirmación?, ¿crees que en algún momento de tu vida, decidiste ser mujer? ¿Te obligaron a serlo? Te cuento, en mi caso particular no recuerdo que en algún momento me hayan obligado a jugar con muñecas o que me gustaran los bebés, eso era muy natural en mí. De hecho actualmente tengo una ahijadita de tres años, que se llama Antonella y que es la tercera hija luego de dos varones, vive con su mamá, que por cierto no es nada rosa, con su papá, y con sus dos hermanos, sin embargo mi Anto es super pink, le encanta todo lo fuscia, lo plateado y lo rosado y le fascinan los bebés a pesar de que en su casa, no ve este modelo, ni se la pasa en la televisión viendo cosas de niñas pues como dije vive entre 2 hermanos varones; así que Anto es así por naturaleza nadie le ha inculcado esos gustos.

Este feminismo contemporáneo radical ya no busca reivindicaciones políticas o económicas solamente, sino que aspira a una rebelión de valores culturales según su particular  percepción; que ya no se trata de lograr ciertos derechos de igualdad civil, sino ignorar o  “crear” supuestos derechos pasando, en mi opinión, por encima de otros, tales el como supuesto “derecho” al aborto, porque la mujer  “tiene derecho” sobre su cuerpo, sin importa la vida del otro que viene en camino, o por ejemplo el uso indiscriminado de los métodos de contracepción, y la ideología de género, buscando de alguna manera imponer la idea que la mujer como tal no existe, sino que es producto de la sociedad, y que es lo mismo ser varón que mujer, denigrando el valor y el don que encierra en sí mismo el hecho de ser mujer. Imaginate que te digan que el hecho de tener cromosomas diferentes a los del varón no implica ninguna diferencia ¿crees que se pueda negar así de fácil algo que la biología, que es una ciencia y no una ideología, ha descubierto?

Por otro lado, también es importante que conozcas la relación del  feminismo contemporáneo con el marxismo, porque en su tesis es frecuente encontrar ideas y conceptos de la ideología marxista que conectan lucha de clases del marxismo (burgués vs proletario) con las mujeres,   trayendo este conflicto a la familia a través de la lucha de sexos, (hombre vs mujer). Por eso para esta ideología la mujer debe “liberarse” de todo hombre y debe ser autosuficiente e individualista, lo que la llevaría a ser egoísta, ya que las tareas de madre y esposa son vistas como tareas denigrantes y consecuencias de la “alienación” a la que son “sometidas” las mujeres.

En el feminismo y el marxismo se habla con los mismos términos: opresor  y oprimido – en este caso es el hombre con respecto a la mujer -, alienación, dominación, patriarcado, enemigos, entre otros. Por ejemplo la feminista egipcia Nawal al Saadawi, en una entrevista para el diario El País, dijo que “el feminismo es liberar la mente del sistema patriarcal, de la religión y del capitalismo, que son las principales amenazas para la mujer”. Para el feminismo la mujer debe hacer sólo aquello que ella quiera sin atender a las necesidades de los demás.

¿Cuál es la visión cristiana sobre la mujer?

Para el cristianismo, la mujer es misterio y don a la vez. Desde el principio fue creada por Dios con la misma dignidad del varón, dice la escritura «creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, varón y mujer los creó» (Gén 1, 27).

Contrario de lo que puedan pensar las feministas, el cristianismo no considera a la mujer como un ser inferior o que deba ser dominado sino más bien amado.

San Juan Pablo II en su carta apostólica sobre la dignidad de la mujer (MULIERIS DIGNITATEM) señala:

Es algo universalmente admitido —incluso por parte de quienes se ponen en actitud crítica ante el mensaje cristiano—que Cristo fue ante sus contemporáneos el promotor de la verdadera dignidad de la mujer y de la vocación correspondiente a esta dignidad. A veces esto provocaba estupor, sorpresa, incluso llegaba hasta el límite del escándalo. «Se sorprendían de que hablara con una mujer» (Jn 4, 27) porque este comportamiento era diverso del de los israelitas de su tiempo. Es más, «se sorprendían» los mismos discípulos de Cristo.

Si conoces las enseñanzas de Jesús, así como en su modo de comportarse, sabrás que no se encuentra nada que refleje la habitual discriminación de la mujer, propia de su tiempo; por el contrario, sus palabras y sus obras expresan siempre el respeto y honor a todas las mujer. Te invito a que lo verifiques en las mismas Sagradas Escrituras.Podrás ver los pasajes en los que Jesús las trataba con gran libertad interior, incluso aceptó ser ungido por una pecadora, (Lc 15, 8-11)  la samaritana (Jn 4,1-42), la mujer pagana Mc 7, 24-30, curó a una enferma sin respetar las normas de pureza ritual, Lc 8, 40-56, llamó a la mujer encorbada hija de Abraham, que era un título dado solo a los hombres, Lc 13, 10-17.

Podrás constatar que la forma en que Jesús habla sobre las mujeres, y el modo de tratarlas, constituye una clara «novedad» respecto a las costumbres dominantes de entonces y de algunas que aún se mantienen en ciertas culturas.

Creo que con esto puedes asegurar que es falso que la mujer sea considerada por el Cristianismo como un ser que deba o tenga que ser oprimido, dominado, o de segunda categoría; al contrario, fue en una mujer,  en quien se encarnó el Hijo de Dios, haciéndola Madre de Dios, fue a las mujeres a quienes les habló camino al calvario y quienes le acompañaron en la cruz, fue a una mujer pecadora a la que libró de la humillación de ser apedreada por los hombres, fue a una mujer a quien se le apareció una vez resucitado.

Así que más bien podríamos decir sin temor a equivocarnos, que para el cristianismo, las mujeres tienen la misma dignidad de los varones y que Cristo les comunicó el mismo mensaje de salvación y vida.

La Iglesia, al contrario de otras ideologías, aplaude y agradece  todas las manifestaciones del genio femenino. También valora y defiende la complementariedad y diferencias entre varón y mujer en cuanto a expresiones de la misma vida que procede de Dios.  Asimismo, reconoce que existen retos y obstáculos en muchas partes del mundo tal como se indica en el número 4 de la carta a las mujeres del Papa Juan Pablo II:

¡Es necesario continuar en este camino! No es suficiente reconocer las injusticias o discriminaciones que sufren las mujeres es necesario promover la dignidad de la mujer sin perder de vista el origen de su dignidad que es ser hijas de Dios creada por el amor y para el amor y que encuentra su plenitud en darse a los demás no encerrarse en satisfacer su propio ego. Una persona cristiana sea varón o mujer encuentra su plenitud en el amor y amar es esencialmente darse a los demás.

Ahora te invito a ahondar en la vida de grandes mujeres católicas que han alcanzado la plenitud de sus vidas como mujeres en el amor, lejos de la autosuficiencia o individualismo, sino todo lo contrario, han encontrado la felicidad y la trascendencia en el amor y en las obras por los demás siendo mujeres.  Te dejo solo tres ejemplos de la historia y una de nuestros tiempos, para que te animes a descubrir más y profundizar en sus historias y obras:

1.- Santa Juana de Arco,(1412-1431) con sólo 17 años esta joven mujer se transformó en una heroína nacional para su país, Francia.

2.- Elizabeth Anscombe (1919-2001) Conversa al catolicismo a los 21 años, fue una de las filósofas más influyentes del Siglo XX.

3.- Santa Teresa de Calcuta (1910-1997) Religiosa católica que tanto ha influenciado al mundo en los últimos tiempos, impactando la vida de católicos y no católicos

4.- Conoce la vida de Lila Rose, jovencita de 28 años de edad, fundadora de Live Action, defensora del derecho a la vida.

Después de estas historias te pregunto: ¿cómo te sientes de ser mujer? ¿valoras el misterio de tu vocación femenina? ¿reconoces el valor que tiene la mujer y el hombre en la sociedad? ¿Cómo vas a enfrentar estas ideologías que buscan confundir y fragmentar a las familias y la sociedad?

¿Ya conoces nuestra sección de Ask? Si tienes dudas sobre la fe, envíanos tu pregunta a través de este botón.

Survey


¿Qué tan seguido rezas el Rosario?

Francisco Says

El Papa Francisco comparte que fue lo que más tocó su corazón en Colombia

Al concluir su viaje a Colombia, el Papa Francisco contó a los periodistas aquello que más tocó su corazón en […]