¿Para qué rezamos? ¿Alguien me escucha? ¿Sirve de algo? ¿Marca la diferencia? Todos alguna vez nos hemos hecho alguna de estas preguntas y espero que si estás leyendo esto, ya hayas visto un comercial que resume el éxito de Michael Phelps, ganador de muchas medallas de oro y considerado el mejor nadador de todos los tiempos.

Aquí te lo dejo en caso que no lo conozcas:

Ustedes pensarán: ¿Qué tiene que ver Phelps con la vida de oración? ¿Qué tiene que ver una campaña de Under Armour con las preguntas del principio?

Les confieso que la primera vez que vi esta campaña solo pude pensar que este comercial resume lo que es la vida de oración, o lo que debería ser, para todos los católicos.

“Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como en la alegría.” Santa Teresita del Niño Jesús

Todos conocemos los logros de Michael Phelps, hemos visto sus medallas, cómo ha roto records, sus celebraciones, etc… Lo que no todos conocemos es lo que hay por detrás de todo eso. ¿Y qué relación tiene esto con nuestras vidas? Pues que si queremos ser grandes cristianos, debemos tener un trasfondo que nos lleve a la luz.

Se nos muestra un Phelps que entrena a primera hora de la mañana y a la última hora del día. Pues todo católico al levantarse debe poner su día en manos de Dios y al acostarse darle gracias por todo lo vivido, bueno y malo.

La oración cristiana es una relación de Alianza entre Dios y el hombre en Cristo. Es acción de Dios y del hombre; brota del Espíritu Santo y de nosotros, dirigida por completo al Padre, en unión con la voluntad humana del Hijo de Dios hecho hombre. (Catecismo de la Iglesia Católica, 2564)

Ponernos en presencia de Dios debe ser primordial, así sea con un pequeño gesto: hacer la señal de la cruz al levantarnos, rezar un misterio del Rosario o meditar unos minutos en algún pasaje de la Biblia. Ese es el alimento para nuestra alma, en la oración se encuentran todas las fuerzas necesarias para continuar y luchar contra las tentaciones.

Phelps no se convirtió en el mejor nadador del mundo de la noche a la mañana; él ha tenido días llenos de éxitos y otros llenos de fracasos. Pero lo que lo ha mantenido en la luz ha sido su constancia y la determinación.

A menudo nos olvidamos de Dios, huimos de él y nos escondemos. Pero, aunque evitemos pensar en Dios, aunque lo neguemos, Él está siempre junto a nosotros. Nos busca, antes de que nosotros lo busquemos, tiene sed de nosotros, nos llama. Uno habla con su conciencia y se da cuenta, de pronto, de que está hablando con Dios. Uno se encuentra solo, no tiene con quien hablar y percibe entonces que Dios siempre está disponible para hablar. (YouCat, 470)

Así como existen diferentes tipo o estilos para nadar, existen diferentes tipos de acercarnos a Dios. Estos son:

5 principales formas de oración

1. Bendición y Adoración

La bendición es aquel tipo de oración en donde se le pide a Dios que dé su visto bueno a lo que hacemos y a su vez que nos regale las gracias necesarias. Por otro lado, la adoración es colocarse delante de Dios, que es padre, y reconocerse criatura frente al creador.

¿Alguna vez has ido a alguna capilla y te has encontrado con adoración al Santísimo? ¿o te han invitado a una Hora Eucarística y como no sabes qué hacer en TODA UNA HORA decides no ir?

Pues qué te recomiendo, dile: “no tengo ni idea de lo que quieres, de lo que tengo que decir o hacer en este lugar pero se que tú eres Dios y me has traído aquí por amor.” Deja que Él haga, deja que Él se encuentre contigo…. No reces hasta que Dios te escuche, reza hasta que tú lo puedas escuchar a Él.

2. Petición

La petición de un católico se basa en la súplica que hace un hijo a su padre, sabiéndose en manos buenas.

“…mediante la oración de petición mostramos la conciencia de nuestra relación con Dios: por ser criaturas, no somos ni nuestro propio origen, ni dueños de nuestras adversidades, ni nuestro fin último; pero también, por ser pecadores, sabemos, como cristianos, que nos apartamos de nuestro Padre. La petición ya es un retorno hacia Él.” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2629)

Mi consejo es que cuando no sepas cómo rezar o qué hacer…¡PIDE! Dios como Padre bueno quiere cumplir las súplicas de sus hijos. Me ha pasado muchas veces que alguien me dice: “Dios no me quiso cumplir esto o aquello” y lo primero que le pregunto es: “¿lo pediste con fe?”

Pide por tu familia, por tus amigos, por tu novia o novio, por el país en donde vives, por la paz mundial… ¡Hay TANTO por lo que pedir!

3. Intercesión

Interceder es hacer una petición por otro. No existe oración más pura que esta. Ya que, nos quita del centro de atención de nuestra oración y coloca al otro. Nos acercamos a Dios para suplicarle por otro, por un ser querido, un familiar, un amigo… y Dios no se muestra indiferente ante esta súplica.

Tú con tu oración de intercesión puedes ayudar a todas las personas, incluso en los lugares más remotos de la Tierra.

Del mismo modo que Abraham intercedió a favor de los habitantes de Sodoma, así como Jesús oró por sus discípulos, y como las primeras comunidades no sólo buscaban su interés “sino todos el interés de los demás” (Flp 2,4),

Igualmente los cristianos piden siempre por todos; por las personas que son importantes para ellos, por las personas que no conocen e incluso por sus enemigos. (YouCat, 487)

Dijimos que la oración de petición es muy importante. Pero, ¿qué la diferencia de la de intercesión? Pues muy sencillo… pedir por otros, por sus problemas, por sus sufrimientos es interceder.

4. Acción de Gracias

La acción de gracias por excelencia en la celebración Eucarística. De hecho, la palabra Eucaristía proviene del griego: eucaristía que significa “acción de gracias”.  La oración de acción de gracias busca ponerse delante de Dios y agradecerle por todo aquello que nos regala, bueno o malo.

Thanks

Muchas veces me pasa que quiero rezar un ratito y me la paso pidiendo como si Dios tuviese una lámpara mágica del genio de Aladdin. Ojalá que no solo le pidamos a Dios por lo que necesitamos, sino que también seamos capaces de agradecer todo lo que sí tenemos. ¿no se te viene a la mente nada que agradecer? Algunas cosas que pueden servirte para empezar: la vida, un nuevo despertar, tu casa, tu familia, la capacidad de ver, tocar, oír, hablar… el simple hecho de existir.

5. Alabanza

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, “la alabanza es la forma de orar que reconoce de la manera más directa que Dios es Dios.” (2639)

Es de los tipos de oración menos común entre los creyentes y busca ponerse delante de Dios reconociéndole como creador de todo, por ser Dios, por ser bueno, Padre, etc…

“La oración de alabanza, totalmente desinteresada, se dirige a Dios; canta para Él y le da gloria no solo por lo que ha hecho sino porque ÉL ES.” (CIC, 2649)

Personalmente creo que la oración de alabanza es la más difícil. Así que no te sientas frustrado si no la logras o no la entiendes aún. ¿Por qué la más difícil? Porque nos obliga a salir de nosotros mismos, a salir de las personas que queremos y que necesitan intercesión; nos lleva  a dar gracias, pero no por lo que somos o lo que tenemos, sino por la grandeza de Dios en sí misma.

Si queremos vivir en la luz, vivir cerca de Dios y experimentar en nuestras almas la plenitud; debemos en la oscuridad vivir cerca de Él. Cuando estemos solos en nuestras habitaciones elevar una plegaria ante nuestro creador, en los momentos más duros recordarnos que Dios nos acompaña y cuando no sepamos cómo seguir avanzando, abandonarnos en la oración.

 

Francisco Says

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