Es muy común hoy en día escuchar a muchas personas decir que no se les debe rezar a los santos. Tanto en el libro del Éxodo, como el del Levítico, Dios prohíbe adorar ídolos, esculturas o imágenes (Ex 23, 24 y Lv 26, 1).

Casi todas las Iglesias del mundo contienen esculturas, imágenes, oraciones o distintos tipos de espacios dedicados a algún santo en específico. ¿Quiere esto decir que la Iglesia Católica ha decidido ignorar el mandato de Dios y adornar sus paredes contra la Ley Divina?

Para responder esto vamos por partes.

¿Quiénes son los santos?

En palabras de Benedicto XVI:

“El santo es aquél que está tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que éstas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humilde y desinteresado del prójimo”.

Tal vez haga falta leer más de una vez esas hermosas palabras del Papa Benedicto XVI. Si piensas en ellas durante un momento podrás darte cuenta de que el amor de los santos por Dios es tan grande que lo que más quieren es llevarnos a Él. Es un amor que experimentan todo el tiempo pues, aunque la santidad se puede alcanzar estando en la Tierra, llega a su plenitud estando en el Cielo.

Esto, de hecho, nos abre las puertas para la segunda pregunta.

¿Qué hacen los santos?

El papel de los santos es adorar a Dios e interceder por nosotros, es decir, por ti y por mí para que alcancemos la santidad como ellos lo hicieron.

En otras palabras, los santos son ese hermano mayor que constantemente nos está ayudando en nuestro camino, en nuestros tropiezos, en nuestros problemas y pide favores a nuestros padres para nosotros.

Si no tienes hermanos mayores o si no has tenido una muy buena experiencia con ellos, tal vez sirva el siguiente ejemplo. Imagina que un barco ha tenido un accidente en altamar al ser levantado por una ola y sus tripulantes han caído al agua. Algunos ya han nadado y llegado nuevamente al barco, pero otros continúan nadando para llegar a él y salvar sus vidas. Desesperados, los que aún se encuentran en el agua, gritan pidiendo ayuda a los que ya han subido. Los que ya están abordo al escuchar sus nombres voltean y lanzan sogas y salvavidas para ayudar a quien clama por auxilio, a su vez señalan al capitán del barco para que se aproxime a ellos.

Notarás que en esta historia los santos son los que ya se encuentran a bordo y los que aún siguen en el agua somos nosotros, naturalmente el Capitán del barco es Dios. Ten en cuenta que, como todo ejemplo, puede quedarse corto en muchos aspectos y solo sirve para ilustrar una idea.

¿Es correcto adorar a los santos?

No. Solo debemos adorar a Dios en la Santísima Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo- y solo a Él debemos dar Gloria. Ni la Virgen María, ni San José, ni ningún otro santo deben ser adorados.

A los santos sí los podemos venerar, podemos admirar sus virtudes heroicas y su relación con Dios. Ellos nos enseñan a amar de una forma más perfecta y a vivir el Evangelio más plenamente. Recuerda que el primero en venerar a los santos fue el mismo Cristo al proclamar las bienaventuranzas (Mt 5, 3-12) e incluso en el Apocalipsis (Ap. 14,13 y Ap. 19,9).

También podemos pedir ayuda a los santos, pedir por su intercesión, de hecho ayuda a fortalecer la Iglesia Peregrinante (nosotros) con la Iglesia Triunfante (los santos), pues juntos formamos un solo cuerpo donde el miembro más importante es Cristo, ya que Él es la cabeza.

¿Podemos tener imágenes y reliquias de los santos?

Sí. Si esto te ayuda puedes hacerlo. Scott Hahn ponía en uno de sus libros un ejemplo que siempre me ha gustado y que parafrasearé en este momento. Las imágenes de los santos son como las fotografías de nuestros seres queridos. Cuando vemos una foto no pensamos que esa foto sea nuestra mamá o nuestro papá, pero si nos ayuda a recordarlos más fuertemente. Del mismo modo las imágenes de santos (e incluso del mismo Dios), están hechas para recordarnos a ellos e incluso aumentar nuestra devoción.

Por otro lado, el uso de las reliquias de los santos viene desde la Biblia. En Hch 19:11-12 dice: “Obraba Dios por mano de Pablo milagros extraordinarios, de suerte que hasta los pañuelos y delantales que habían tocado su cuerpo, aplicados a los enfermos, hacían desaparecer de ellos las enfermedades y salir a los espíritus malignos.” Muchos milagros se han registrado a lo largo de la historia donde las reliquias de algún santo curaban o ayudaban a distintas personas. Es por esto que esta costumbre la ha mantenido viva la Iglesia desde siempre.

En conclusión

Como te habrás dado cuenta a lo largo de este artículo, sí es bueno rezarles a los santos, de hecho no solo es bueno sino que es recomendable. Por otro lado todos estamos llamados a la santidad. Esta no es un estado al que llegaron unos pocos sino que todos debemos aspirar a alcanzarla.

Por otro lado, la Iglesia no ignoró la Ley Divina pues no se adoran a los santos sino que se pide su intercesión, recuerda bien esa diferencia pues es fundamental.

Si aún no sabes a que santo pedir intercesión puedes revisar el Santoral de la Iglesia Católica y escoger tú favorito.

PD:

  1. No todos los santos del Cielo aparecen en el santoral. Hay muchos santos en el Cielo que no han sido proclamados santos (ni necesitan que así sea para ser santos). Es por esto que la Iglesia celebra el 1 de Noviembre como el día de todos los santos.
  2. Casi todos los santos pecaron. Esto nos debe ayudar a no desanimarnos y a recordar que debemos imitar las virtudes –y no los errores- de los santos.

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